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Te doy una cordial bienvenida a este espacio, en donde te invito a ir descubriendo y descifrando los mensajes que nos entrega nuestro cuerpo, para guiarnos a una nueva etapa de cura y comprensión.¡Buen viaje!
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sábado, 10 de mayo de 2014

La Cistitis recurrente y su relación con el "dejar ir"




La cistitis, que tiene como unos de sus principales síntomas la disuria o micción dolorosa es un triste acompañante de un gran número de personas y con gran facilidad se hace recurrente. Afecta mayoritariamente al género femenino y está estrechamente relacionada con las relaciones sexuales.
Existen cistitis que son producidas por una infección bacteriana que alcanza la uretra o la vejiga y existen aquellas que no se reflejan necesariamente en un aumento de bacterias pero que ,sin embargo, producen aquel dolor punzante o quemante, característico de esta dolencia.
Existen numerosos autores, que tras realizar investigaciones, han reconocido patrones repetitivos en personas que padecen esta enfermedad .
En esta publicación mencionaré a dos de ellos, que personalmente considero que son dignos de una profunda reflexión.
El primero es D. Flechen que en su libro "El Origen Emocional de las Enfermedades" expone que las vías urinarias y la vejiga están directamente relacionadas con la rabia. Esto proviene de la parte más salvaje de nuestra conducta, pues tal como los perros u animales salvajes marcan territorio para defender con agresividad su lugar y sus pertenencias , los seres humanos al delimitar nuestro territorio intimo , lo expresamos internamente a través de contracciones de las paredes de la vejiga.


Es por esto que está tan ligado a la sexualidad, pues al mantener relaciones íntimas y encontrarnos en un estado defensivo que puede ser generado por rabias contenidas con nuestra pareja, nuestra vejiga se endurece lo que favorece la aparición de lesiones internas al producirse la penetración. Al no encontrarse en un estado receptivo y  flexible, el aparato ginecourinario pierde su elasticidad natural, lo que produce una inflamación del tracto urinario favoreciendo la ploriferación de bacterias que son fácilmente arrastradas desde la zona anal .
Por otra parte , los autores T. Dethlefsen y R. Dahlke en su libro "la Enfermedad Como Camino" plantean la interesante y amplia teoría de que los riñones representan nuestras relaciones humanas en general, nuestro contacto directo con el otro, y específicamente con nuestra pareja, pues es con la pareja con quien las personas nos relacionamos durante un mayor lapso de tiempo , por lo que nos enfrenta directamente con los conflictos propios, con la sombra, con aquel lado que no nos agrada de nosotros mismos y que pretendemos esconder constantemente.
Los riñones realizan el trabajo de filtrar todo aquello que no nos nutre, aquellas sustancias impuras que, de no ser separadas y "coladas" ,nos producirían una intoxicación.
Es esta misma función la que se encuentra alterada a nivel psíquico en las personas que tienen problemas renales, pero este será tema de otra publicación.
La vejiga entonces es quien recibe estas sustancias impuras, el material desechado por nuestro organismo y que debe liberarse. Cuando la vejiga no logra desechar lo que ya no nos sirve, es que nos encontramos ante un ambiente propicio para la propagación de bacterias, pues es un ambiente cálido y húmedo.

Esto llevado al plano psíquico o de consciencia nos extrapola a nuestra incapacidad de dejar ir aquellas situaciones problemáticas o que nos causaron algún conflicto en el pasado, y que ya no nos aportan nada pero que no logramos liberar. Esta tendencia a acumular desperdicios (emociones tóxicas, recuerdos, culpas, etc) al no hacerse consciente, se manifiesta en el plano físico, para lograr hacer con el cuerpo lo que no logramos con nuestra psiquis.

En este caso, aquella situación pasada, nos resulta especialmente dolorosa. Nos duele mucho dejar ir una situación, una persona, un sentimiento, etc.

La enfermedad nos hace sinceros y persigue simplemente vivir en carne lo que no logramos experimentar en nuestra consciencia, es por esto que el cuerpo nos facilita una posibilidad de equilibrarnos. En cierta forma logra un balance, porque nos obliga a hacer cosas que no lográbamos llevar a cabo y nos impide hacer las que no queríamos o "no podíamos", sin embargo este reestablecimiento del equilibrio no nos lleva a la cura final , puesto que esta se realiza sólo a nivel físico y para que exista una sanación se debe realizar en todos los planos, en ambos polos: esto es la unidad.

Preguntas que me debo hacer:

¿Tengo rabia con mi pareja?
¿No puedo expresar mi rabia y me la guardo?, si es así ¿a qué le temo?
¿Qué es lo que no logro dejar atrás?
¿Qué estoy acumulando en mi psiquis?
¿Qué situación no logro ver, que me está estancando?
¿Qué me duele tanto dejar ir?

jueves, 24 de abril de 2014

Unidad Y Polaridad

Jesús dijo: 
"Cuando de los dos hagáis uno y cuando hagáis lo de dentro como lo de fuera y lo de fuera como lo de dentro y lo de arriba como lo de abajo, y de lo masculino y lo femenino hagáis uno, para que lo masculino ni lo femenino sea femenino, cuando hagáis ojos en vez de un ojo y manos en vez de una mano y pies en vez de un pie e imagen en vez de una imagen, entonces estaréis en el Reino."
Tomás, Evangelios Apócrifos, cap 22.


Al decir YO , el ser humano se separa de todo lo que existe, pues todo lo que existe es ajeno a él, todo lo que no soy "yo" es el "tú", es el "otro", es entonces cuando queda preso de su polaridad.
Tú-yo, interno-externo, arriba-abajo, malo-bueno, feo-bonito, verdad-mentira, etc.

El que sea esa polaridad que negamos o escondemos, parte de lo mismo que mostramos, representa una contradicción para los seres humanos, pues se nos hace imposible experimentar el todo, en cualquier ámbito.
Nos encontramos constantemente desintegrando las cosas y situaciones (analizando) y decidiendo entre ellas. Tomamos constantemente caminos que nos llevan a decir "sí" a algo, pero esto nos conlleva naturalmente a decir "no" a ese otro polo, contrario y excluyente. Esto nos llena de carencias, pues cada "sí" es un "no" también, y ese "no", nos hace sentir vacíos, carentes, constantemente incompletos, lo que posteriormente repercute a niveles físicos y comenzamos a experimentar dolores, angustias, penas, frustraciones...es decir: enfermedad.
Al optar por algo o alguien , tenemos que deshacernos de otro ser o de otras situaciones, lo que nos acongoja, consciente o inconscientemente y siempre estamos incompletos.

Es justamente el darnos cuenta de la "unidad" como realidad, cuando comenzamos a soltar carencias, penas y angustias, sin embargo para los occidentales este camino no es fácil, pues la realidad que hemos conocido desde "siempre" es la individualidad.

Es el camino de despojarse de las personas,cosas y situaciones el que nos va aliviando la carga y abriendo las puertas a la libertad más profunda, pues el comienzo de todo es la nada y es la nada la que integra todo lo existente también, por lo que nos libra de cualquier sensación de falta.
El origen de todo ser es la NADA. El Tao para los Chinos, el Nirvana para los budistas: la nada y el todo, la extinción del ego para el nacimiento de todo lo que existe.

Para el humano actual nos resulta casi imposible llevar a la experiencia esta visión filosófica, pues el reconocimiento del todo nos extingue como individuos. El ego siempre está deseando tener algo que se encuentre fuera de él y no le agrada la idea de tener que dejar de ser sí mismo para ser uno con el todo.

¿Cómo integramos esta unidad, entonces?


Es una pregunta redundante, pues la unidad no se puede integrar, ya está completa...pero para nosotros resulta ser un trabajo a realizar, pues estamos separados y somos seres individuales, en busca de una unificación.
La Salud sería el equivalente o más bien una expresión de la Unidad y nuestro camino para sanar comienza en aceptar esta parte de la realidad, en donde somos seres individuales, pero que formamos parte de una unidad y así es con todas las cosas, personas y situaciones que vivimos.
Tomemos consciencia que cada circunstancia que escojemos vivir es una cara de la moneda y que en sí misma conlleva ese lado oculto a nuestros ojos. Negarlo es evadirlo y evadir es no enfrentar lo que somos, lo que a mediano o a corto plazo nos enferma, queramos o no.

Estamos estructurados para desintegrar las cosas, somo parte de esa desintegración, que nos permite análisis, reflexiones y descubrimientos. Esta es la manera que tenemos de estar en este mundo, pero seamos conscientes de que esta es una condición más que una realidad. La realidad es unificación y aceptando esto , el camino comienza a tomar forma.

Por lo tanto;  desarmar, reconstruir y decidirse por situaciones, personas, espacios, cosas, es nuestra forma de experimentar la vida, se nos ha dado de esa manera, pues tenemos una consciencia divida que sólo logra percibir un plano, si esconde el otro...aceptemos esto pero sepamos que siempre esa decisión lleva consigo el lado opuesto (el "gemelo malvado"), pues es en sí mismo ambos polos.

martes, 22 de abril de 2014

Primer paso: Darse cuenta


Vivimos en una época en la que la medicina continuamente ofrece a las personas nuevas soluciones, que muchas veces rayan en lo milagroso, pero cada vez se ha ido haciendo más fuerte una creciente desconfianza hacia esta omnipotente medicina, capaz de sanar nuestros males en un "abrir y cerrar de ojos". Cada vez nos hemos ido alejando más de todo lo que implique un esfuerzo por descubrir , por escuchar y comprender qué es lo que está pasando con nuestros pensamientos, con nuestra conducta, con nuestra forma de enfrentar la vida, para luego darnos cuenta de lo que nuestro cuerpo nos muestra.
Como bien lo expone el libro "la enfermedad como camino" de Dethlefsen y Dahlke, nuestro cuerpo no es capaz de llevar a cabo ningún proceso por sí sólo, pues un cuerpo muerto simplemente yace inerte si no lleva consigo aquella energía imperceptible y misteriosa. 
Es ese hálito de vida, esa consciencia, lo que hace que nuestro cuerpo sea capaz de movilizarse y es ese mismo estado, nivel, capa o como quiera llamarse, lo que se "enferma", para posteriormente hacerse patente a nivel físico.

Hemos estado acostumbrarnos a darnos cuenta de que "algo no anda bien" en nuestras vidas, una vez que nuestro cuerpo ya ha encendido ,más de una vez, la luz de alerta y llama completamente nuestra atención hacia él, pues ese malestar , sea agudo, crónico, punzante, focalizado, difuso, intermitente, o de la manera que se haga presente, nos perturba y nos saca de nuestro cotidiano vivir, interrumpiendo nuestras labores; pues precisamente es eso lo que requerimos: DETENERNOS, pues realmente algo no va bien.

Para comenzar este camino, es de suma importancia que seamos capaces de comprender que NO somos pobres víctimas de nuestro maquiavélico organismo, que cada cierto tiempo nos martiriza y nos hace perder tiempo y energía con sus "achaques". Tampoco somos pobres víctimas del entorno: lleno de virus, bacterias,  malas vibras y malas intenciones de muchos otros.
Para comenzar, tenemos que tomar conciencia de que somos responsables de lo que vivimos y tenemos. Responsables de nuestra enfermedad, nuestra salud y que, por lo tanto, tenemos la capacidad de articular nuestras vidas y de sanar, retornando a un mayor estado de equilibrio.
¡¿Cómo?! dejando de engañarnos!!, hay una verdad enorme que guardamos en nuestro interior, que hemos ocultado tan bien que hasta para nuestros propios ojos resulta invisible.

Es hora de sumergirnos en esas verdades, sí, esas que no has querido ver por comodidad, cobardía, enajenación...entre otros motivos.

¿Comenzamos hoy?